Cuando la distinción entre el qué y el cómo
sobrepasa los delicados límites de la gramática
para adentrarse en la burda línea de la realidad,
el asunto empieza a no gustarme ni un pelo
sobrepasa los delicados límites de la gramática
para adentrarse en la burda línea de la realidad,
el asunto empieza a no gustarme ni un pelo
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